Después del verano decidimos que el viaje de ese año tenía que ser a algun país de Asia. Empezamos a mirar varios destinos. Entre ellos el que más nos llamaba la atención era Birmania (ahora Myanmar). También estudiamos el ir a Java y Sulawesi y otro destino que nos llamaba la atención y que ya habíamos intentado ir en otra ocasión era Tailandia y Camboya. Al final por motivos sanitarios más que nada, nos surgió la oportunidad de ir a Japón, así que empezamos a mirar foros y paginas Japón y nos decidimos por este destino. La pena fue que no disponíamos de muchos días por lo que tuvimos que recortar sitios que queríamos ver y centrarnos en tan solo 3 ciudades (Nagoya, Kyoto y Tokio).
Día 1 Madrid-Paris-Nagoya
El viaje es lo peor de todo. Llegamos al aeropuerto de Barajas sobre las 10:30 de la mañana porque nuestro vuelo salía a las 12:45.
Volamos hasta Paris con Air France y llegamos al Charles De Gaulle sobre las 14:45. Hicimos el transfer rápido porque el vuelo destino a Nagoya salía a las 17:25. Volamos con la JAL (Japan Airlines). Los aviones que tienen son súper cómodos. Podéis echarle un vistazo a su página. Tuvimos suerte también porque nos pudimos hacer con un sitio de tres asientos para los dos, o sea que de lujo. El avión en París ya iba lleno de japoneses y nosotros creo que éramos los únicos extranjeros.
Un detalle que nos chocó mucho fue que antes de despegar todo el mundo ya se había quitado sus zapatos y se habían puesto sus zapatillas para volar. Alucinante, todo el avión descalzo o con las típicas zapatillas de andar por casa.
En el vuelo de la JAL puedes decidir entre tomar menú europeo o menú japonés. Nosotros para ir haciéndonos una idea elegimos el japonés. También puedes decidir que película, juego o cámara web deseas ver en cada momento. Cada asiento tiene una pequeña pantalla LCD y su mando para manejarlo.
Otra cosa que nos llamo mucho la atención fue que durante el despegue conectaron una cámara web desde la cabina del piloto donde íbamos viendo toda la pista durante el despegue. Llegamos a Nagoya sobre las 13:25, hora de Japón, después de unas 10-11 horas de vuelo, casi nada. Recogimos nuestras correspondientes maletas y nos dirigimos hacia los diversos controles que había que pasar. El que mas me gusto fue el del típico policía japonés que nos pregunto si llevábamos drogas o armas en la maleta.
Después de pasar los controles decidimos ir a la ciudad en tren. Aquí nos empezamos a dar cuenta de que muy poca gente hablaba ingles. Hasta las azafatas de una pequeña oficina de turismo que había en el aeropuerto tenían más dificultad que nosotros en hablarlo. Una vez que conseguimos dar con nuestro tren empezamos a respirar un poco, pero poco, porque cuando llegamos a la estación central de Nagoya estábamos otra vez perdidos, jajaja.
La estación central de Nagoya es bastante grande, parecida a la de Kyoto. Nuestro hotel estaba cerca de la estación pero no sabíamos por que salida teníamos que salir. Preguntamos a un policía pero como este no entendía ni papa nos acompaño hasta la oficina de turismo (esto es muy típico si alguien no sabe ayudarte buscan a alguien que lo intente) y allí ya nos situaron un poco.
Nos alojamos en el hotel Chisun Inn Nagoya un hotel turista muy normal pero cerca de la estación. No llevábamos el desayuno pero dos días nos invitaron. El desayuno era tipo buffet con comida típica japonesa. La única pega es que todo estaba en japonés y por ejemplo para tomar un café tenias que probar entre todos los distintos termos que había. Yo creo que en este hotel éramos los únicos occidentales o por lo menos no nos cruzamos con ninguno. En Nagoya apenas vimos occidentales porque no es una ciudad que entra en las rutas turísticas. Nosotros nos decidimos por ella por su cercanía a las zonas que queríamos visitar como Tsumago y Takayama.